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Cada día es más común, ver gente incorporándose al mundo de las carreras –Running-, ya sea por motivación personal, por invitación de un amigo(a), o porque en su escuela, empresa o comunidad han organizado un grupo de corredores o simplemente como promesa de año nuevo.No está mal incorporarse a una actividad que en teoría nos traerá beneficios físicos, emocionales e incluso estéticos; sin embargo, aproximadamente el 85% de las personas se incorporan al mundo del Running a ciegas, sin ningún tipo de asesoría que les permita desenvolverse satisfactoriamente en esa actividad y alcanzar sus objetivos.

Si tú eres corredor amateur o profesional te propongo contestes las siguientes preguntas para que ubiques tu nivel de conocimiento y sepas donde estas parado antes de iniciar o continuar con esta actividad:
• ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste la prueba de resistencia cardiovascular?
• ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste un análisis completo sanguíneo?
• ¿Sabes si tienes alguna patología en tu sistema circulatorio?
• ¿Tu alimentación está regulada por un nutriólogo?
• ¿Recibes asesoría para tus programas de entrenamiento?
• ¿Sabes si tienes pie plano, varo, neutral o si tu cadera y hombros están equilibrados?

Estas son las preguntas básicas, primordiales y difícilmente se responde afirmativamente a todas, busco enfatizar la importancia de que siempre que se inicie alguna actividad física, es necesario hacerse un chequeo general, para garantizar el buen desempeño optimo sea cual sea el ejercicio que realizas.

En este articulo busco a hacer énfasis en la última pregunta que establecí, porque al igual que casi nadie ve a un cardiólogo antes de iniciar una actividad física, siendo el corazón el músculo motor principal de nuestro cuerpo y al que sometemos a trabajar más duro con el entrenamiento; Tampoco casi nadie se preocupa por hacer una valoración del estado de sus miembros inferiores, de planta del pie a cadera, así como de la alineación de su columna y equilibrio en hombros, siendo estos últimos los componentes del sistema músculo-esquelético, que permiten que podamos realizar cualquier actividad física y de manera enfática en el running.

Pongamos especial atención en los tobillos y pies. Desde el momento que nos ponemos en bipedestación (parados con ambos pies) el pie desempeña una doble función:
• Debe soportar el peso del cuerpo y adaptarse a la superficie en que se posa (resistencia)
• Debe permitir el desarrollo dinámico de la pisada (flexibilidad)

El tobillo por otra parte, es la articulación que permite trabajen en sinergia la flexibilidad del pie y la potencia de los huesos y músculos de la pierna.
Desgraciadamente el pie sufre malformaciones ya que está sujeto a las tensiones mecánicas del peso del cuerpo, a las presiones del calzado que distan mucho de ser ideales.
A continuación hare una descripción del pie, la cual podrás seguir también por medio de las imágenes. Anatómicamente el pie se compone por tres regiones, el antepié, que lo conforman 5 metatarsos y 5 falanges, el retropié, que lo conforman los huesos calcáneo y astrágalo, y el pie medio o tarso anterior que lo conforman 5 huesos pequeños, escafoides, cuboides y 3 cuneiformes; esta es la zona de unión y torsión entre las dos precedentes que permite la adaptación al suelo en la que se producen la mayoría de los desequilibrios en la pisada estática y dinámica del individuo, corredor o no; ya que es la zona inmediata al calcáneo y astrágalo siendo este último hueso sobre el que se posa todo el peso del cuerpo, que en teoría debería repartirse equitativamente entre ambos lados partiendo de la línea sagital del cuerpo en la posición anatómica. Cualquier desequilibrio en las cargas y simetría entre ambos lados del cuerpo (miembros inferiores, cadera, cintura escapular y miembros superiores), altera el desarrollo biomecánico de la pisada y la salud posturológica.

Debido a que las alteraciones del pie pueden comprometer sus ejes, tanto el transversal, vertical como el longitudinal; nos encontramos que, cuando el eje transversal se ve alterado, podemos encontrar un pie talo, que se mantiene fijo en flexión dorsal; pie equino, que se mantiene en flexión plantar, pie plano, con aplanamiento en el arco medio longitudinal y pie cavo, que presenta una elevación en el arco medio longitudinal.

Si el eje vertical es el que se ve alterado, las afecciones comprenden el pie aducto, que se desvía hacia la línea media sagital del cuerpo, o pie con abducción; que se aleja de la línea media sagital, pie varo, con talón orientado hacia adentro y pie valgo, con talón orientado hacia afuera. Asimismo, las alteraciones del eje longitudinal son: supinación que es cuando la planta del pie mira hacia la línea media sagital del cuerpo y pronación: cuando la planta del pie mira hacia afuera de la línea media sagital. Generalmente las afecciones afectan a más de uno de los ejes.

Cuando analizamos la biomecánica de la carrera, nos damos cuenta de que ésta es un continuo desequilibrio hacia adelante en una sucesión de zancadas. Cada zancada es un movimiento muy complejo que lo podemos descomponer en 4 etapas: contacto o recepción (cara externa del talón) contrariamente al sprint y al medio fondo donde la recepción se hace sobre la planta del pie y metatarso. Carga o apoyo (tanto el pie como la pierna reciben todo el peso del cuerpo y éste queda perpendicular al pie), propulsión o despegue (metatarso, primera cabeza metatarsiana y pulgar, en la que se realiza la fase final de la extensión y proyecta el cuerpo hacia adelante) y suspensión; es la consecuencia de la propulsión y ninguno de los pies tiene contacto en el suelo.

Teniendo en cuenta que en un recorrido de 8 Km. de marcha, realizaremos una media de 2,500 a 3,000 zancadas; esos millares de veces trasmiten el impacto del golpe a nuestros huesos, tendones, ligamentos y músculos de los miembros inferiores, así como de la columna vertebral, la trasmisión de dichos impactos se hace a través del calzado deportivo. Si aumentamos una biomecánica del pie ejecutada de forma incorrecta potenciamos la aparición de numerosas lesiones, una merma de nuestra eficacia y rendimiento.
La tecnología que día con día evoluciona y se aplica al diseño del calzado especializado para corredores y para cualquier deporte, nos permite tener en el mercado diferentes modelos que se adaptan a las diferentes necesidades y tipos de pisada, dando soporte y sujeción en aquellos puntos donde hayamos desarrollado alguna desviación que aleje a nuestra pisada de una biomecanica neutral y armónica.

Existen modelos de calzado para pisada con pronación de 1er grado a 3er grado (pie plano) con un soporte que refuerza el apoyo por debajo de la articulación sub-astragalina y tarso, y permite alinear el eje de la articulación del tobillo (astrágalo, tibia y peroné). Así mismo están los modelos de pisada neutral, que se adaptan tanto a una pisada neutral como a una pisada supinadora (pie cavo).

Ahora bien… ¿Cómo saber cuál es nuestro tipo de pisada?, esto lo podemos averiguar, mediante una exploración visual, valorando la alineación del eje de la pierna en relación con la posición del calcáneo y su posición contra la superficie en que se posa, al igual que se valora la alineación de la articulación subastragalina y sus repercusiones en las rodillas. Asimismo, se realiza una exploración para determinar la alineación de cadera y hombros.

La tecnología nos permite ir más allá y saber a ciencia cierta cómo estamos distribuyendo la carga de nuestro peso corporal sobre nuestros miembros inferiores, tanto de forma estática como dinámica, así como donde presenta mayores presiones plantares. Para ello existen softwares especializados que nos darán la información precisa que nos permitirá elegir el calzado adecuado, en el caso de que nuestra pisada y su biomecánica entre dentro de unos parámetros normales. Esta información nos la dará un análisis de baropodometría, ya que este registra la distribución de las cargas que soportan los pies tanto en posición de descanso como durante la marcha. En el caso de que se observe una desviación que aparte considerablemente nuestra pisada de los parámetros normales, alterando la relación de fuerzas entre equilibrio y movimiento, será esencial la intervención de un podiatra que realice una plantilla que permita que la alineación de los miembros inferiores de cadera a pie se realice con una posición adecuada y nos ayude a corregir la biomecánica de nuestra pisada.

En resumen, nuestro cuerpo es la máquina perfecta y cualquier situación o elemento que altere el equilibrio de su anatomía y fisiología, causará sin duda alguna lesión…. No permitas que esta se convierta en irreversible, debes de practicar la mejor disciplina “la prevención”.
Consulta a tu médico si vas a iniciar la práctica de cualquier actividad física y realízate un análisis de pisada y baropodometría que te permita afianzar tus pasos en tu deporte. Busca el MAYOR EQUILIBRIO EN TU PISADA!!

Por: Cocó Ortiz Capetillo
Especialista en Running
Analista de pisada