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Lo que normalmente piensa uno cuando escucha o lee la palabra “flexibilidad”, es una bailarina de ballet o una chica de gimnasia rítmica contorsionándose. Pero la flexibilidad es una capacidad que, sin importar la actividad física o el nivel de rendimiento deportivo en el que uno se encuentre, no se le debería restar importancia gracias a los beneficios que se obtienen por ser flexible.

Hace varios años me di cuenta que, entre más flexible es una persona, mejor se desenvuelve sin importar la actividad física que realice y esto, no afecta de forma negativa al desarrollo de cualquier otra capacidad física (fuerza, equilibrio, etc.), por lo que decidí estudiar y comprender qué es lo que pasa cuando uno quiere ser flexible.

En muchos lados, se tiene todavía la idea errónea por parte de alumnos (y peor aún de los maestros), que se debe de tronar, desagarrar o incluso hasta romper el tejido de la zona donde se está estirando para poder ser más flexible. Llegar a este extremo no es nada favorable de ninguna manera.

Una vez que haya ocurrido una lesión, el cuerpo ve la manera de repararse por sí mismo. Cuando te lastiman estirando, lo que se produce principalmente es un daño en el tejido, el cual produce fibrosis (desarrollo en exceso de tejido, principalmente colágeno), es decir, una costra y tiene dos consecuencias: la primera una cicatriz interna, bastante molesta, porque ahora hay algo donde no había nada y cuando se produce fibrosis el tejido se compacta para repararse, lo que se ve reflejado como un menor rango articular y además costará más trabajo estirar del lado lastimado.

Al estirar para desarrollar flexibilidad, se estiran los músculos, tendones y ligamentos, pero las adaptaciones se generan principalmente en los dos últimos. Desarrollar flexibilidad es un proceso muy lento debido a que el tejido donde se producen las adaptaciones no está vascularizado, y, ¿esto qué significa? La sangre no llega directamente a tendones y ligamentos, por lo que el transporte de nutrientes no llega de manera directa. Y entonces, ¿cómo se nutre el tejido? A través de difusión, es decir, por filtración, lo cual hace que todo el proceso de adaptación, regeneración y todo lo referente a estos tejidos sea muy, pero muy lento, ya que hay que esperar a que las partículas que están en el medio extracelular se filtren para nutrirlo.

Lamento decepcionarlos pero ser flexible es un proceso muy lento; no es imposible. Hay muchos factores que limitan y otros que ayudan a generar un mayor rango articular. Pero hay que saber cómo. La genética ayuda a ser delgado, robusto, etc. Para la flexibilidad sucede lo mismo, hay personas que sin trabajarla simplemente son flexibles y hay otras que se les dificulta mucho, además de estar muy rígidos son poco flexibles. Si por genética no te favorece, seguramente te las pasas estirando y no mejoras.

Imaginemos dos puertas, en la primera se encuentran los músculos y en la segunda tendones y ligamentos. La puerta a la que nos interesa llegar es la segunda, porque allí es donde se generan las adaptaciones del entrenamiento a flexibilidad, pero antes tenemos que librar el primer obstáculo. Los músculos poseen un sensor llamado huso neuromuscular que detecta los cambios de tensión, el cual al sentir un estiramiento muy intenso (como suele ser al desarrollar más rango articular), el cuerpo detecta que es peligroso y debido a esto, la musculatura se contrae de forma voluntaria (reflejo) dificultando notablemente la ganancia de mayor extensión de la zona a trabajar. Por lo que la puerta uno se mantiene cerrada, y es imposible que la tensión llegue al tendón o ligamento, sin producir ninguna mejora.

Debido al salvajismo que se utiliza al desarrollar flexibilidad además de la falta de conocimiento  en el tema de biomecánica para dirigir el estiramiento correctamente, abrir la puerta uno es muy complicado, impidiendo un estímulo adecuado e incrementando el riesgo de una lesión. Por lo tanto, lo primero que se debe buscar es relajar el músculo  para quitar la primer barrera que impide generar adaptaciones adecuadas. Gracias a esto se permite generar, poco a poco, una mayor extensión obteniendo lo que se quiere, ser más flexible.

El problema al querer desarrollar flexibilidad es que la puerta uno (musculatura) está constantemente abriéndose y cerrándose, dificultando que la tensión que se genera al estirar impida adaptaciones en tendones y ligamentos (puerta dos). Una vez que se logre relajar la fibra muscular, con el simple hecho de mantener el estiramiento unos cuantos segundos, se empieza a desarrollar flexibilidad.

Producir relajación es la clave para el desarrollo de flexibilidad, sin importar el método que se esté usando y se basan en el estudio del comportamiento de los reflejos al generar tensión en el músculo a un estiramiento. Se pueden aplicar diversos métodos pero lo que realmente es útil no es la técnica aplicada sino cómo se usa para cada persona, ya que un mismo estímulo tiene diferentes efectos sobre cada individuo. Por lo que a alguien le podrá favorecer en mayor o menor medida.

El entrenamiento de flexibilidad se puede dirigir hacia una meta clara, cada sesión de entrenamiento bien estructurada puede llevar, poco a poco, a alcanzar el objetivo propuesto. Se tendrán múltiples factores que faciliten o dificulten desarrollar esta capacidad y, en primera instancia, siempre se deberá cuidar la integridad y la salud del alumno, es decir, cero lesiones.

Bibliografía.

Mario di Santos. (2012). Amplitud de movimiento. Paidotribo.

Liane Simmel. (2016). Práctica de la danza • anatomía • prevención • tratamiento de lesiones. Paidotribo.

Ulla Häfelinger y Violeta Schuba. (2010). La coordinación y el entrenamiento propioceptivo. Paidotribo.

Justin Howse, Moira McCormack. (2011). Técnica de la danza anatomía y prevención de lesiones.

Elaborado por:
Preparador físico Rene Benitez Alonso

Carrera en Ing. Biónica la cual la aplico para mejorar cualquier actividad física, ya sea por rendimiento deportivo, artístico (danza, teatro, etc.) o salud. Especialidad en desarrollo de acrobacia y flexibilidad, actualmente haciendo investigación de esta capacidad física.

Practicante de gimnasia artística varonil, alcanzando dos competencias nacionales y alumno de danza en varios estilos, ballet, jazz, contemporáneo, estilos urbanos, ritmos latinos, por mencionar algunos.

Constante aprendizaje y actualización en temas relacionados a entrenamiento, nutrición, biomecánica, anatomía, fuerza, etc.

Actualmente impartiendo clases de flexibilidad para enseñar acrobacia básica, principalmente con bailarines de diferente ramas.

Contacto: 5560102638

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