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Si mis papás son obesos, ¿yo seré obeso? ¿Tengo genes de obesidad? ¿Son en realidad los genes los culpables en esta historia? Antes de aclarar cualquier otro punto, pondremos en la mesa el concepto de lo que se entiende como obesidad.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) y IOTF (The International Obesity Task Force), definen a la obesidad como una enfermedad que resulta de la combinación e interacción de diversos factores hereditarios como del desarrollo y ambiente en el que se desenvuelve alguien. Misma enfermedad, aseguran, ha impactado a la sociedad durante los últimos 40 años, teniendo un gran aumento porcentual.

¿Qué causa la obesidad?

Al momento de hablar sobre las causas de la obesidad, nos encontraremos con muchas opiniones, mismas que aseguran la relación estrecha que existe entre la genética y el desarrollo de la enfermedad.

Teresa Adeltolft, del Departamento de Medicina Preventiva de Copenhague Dinamarca, menciona que realmente existen quienes genéticamente son más propensos a padecer obesidad, sin embargo, la enfermedad está a la orden de todos en general, ya que no solo los factores genéticos intervienen en el desarrollo del padecimiento, “la posibilidad de que la enfermedad sea adquirida, ha incrementado de forma equitativa para todos”, asegura la especialista.

Y es que si bien existe una relación entre genes y obesidad, es primordial investigar a profundidad, al momento de querer conocer los causantes con los que cada persona cuenta, en qué casos su genética actuó de mayor o menor manera que el contexto y hábitos en los que se desenvuelve.

Si se toma en cuenta que los hábitos generales de la sociedad han ido en crecimiento en cuanto a malas costumbres a la hora de la alimentación, la ola de sedentarismo se ha incrementado y la rutina diaria no es en definitiva la misma a la de hace 40 años, veremos que al preguntarnos a nosotros mismos: ¿por qué tengo obesidad?, los genes no son el único factor que cuenta, habrá que revisar nuestros hábitos, nuestro ambiente y nuestro estilo de vida.

Y aclaro que no estamos diciendo que no haya enfermedades hereditarias que hagan propensos a las personas a ser obesos…

Obesidad Monogénica

Claro que tus genes pueden intervenir en tu obesidad, por supuesto que si en tu familia hay obesos, o si tú presentas esta enfermedad, ya seas parte de las estadísticas o estés en la línea (esperamos que sea lo contrario). Pero, ponte a pensar… ¿Mis genes tienen la culpa de mi obesidad?

La obesidad monogénica es una enfermedad en la cual algunos genes en particular, presentan mutaciones, en su proceso, es lo que causa obesidad a algunas personas, como retrasa o hace lentos los procesos de metabolización de grasas en el cuerpo.

No todo está perdido…

Tendrías que pertenecer al apenas 5% de casos que se presentan con esta clase de mutaciones en los genes.

¿Qué quiere decir esto?

Que si bien alguien con historial de obesidad en su familia tiene ocho veces más probabilidades de padecer esta enfermedad, ante quien no cuenta con este antecedente, es mucho más probable que la obesidad provenga de malos hábitos de vida como alimentación pobre e hipercalórica o vida sedentaria, que de tus genes.

Y es que claro, si en tu familia existen antecesores con obesidad, te sugerimos pongas atención en cuántas comidas y en qué porción las comen, además del tipo de alimentos consumidos, ¿realizan actividad física?, ¿Padecen de ansiedad? ¿Estrés?

Estas y muchas preguntas más son las que deberás responderte, antes de tan solo pensar: “mi mamá siempre ha sido gordita, por eso me cuesta trabajo bajar de peso’’

Sí, es verdad que quienes padecen problemas de obesidad genética consecuencia de la obesidad monogénica, tienen dificultades para bajar de peso, sin embargo, hablamos de un porcentaje muy bajo en la sociedad.

Con esto, queremos desenmascarar el mito en el que se envuelve la obesidad: la genética.

Se escucha algo rudo, pero a menos que tu organismo cuente con mutaciones en los genes, tu obesidad probablemente aparecerá y requieras de un mayor esfuerzo para controlar tu peso. De tal modo, con mucha seguridad podemos decirte que no solo tus genes son los que tienen responsabilidad en esto. Recuerda que la ingesta alimenticia en exceso, comer a deshoras, la suspensión de ciertas comidas o el consumo de alimentos con alto grado calórico, juegan un papel muy importante.

Tus genes no controlan tu destino

El hecho de que en nuestras familias existan casos de enfermedades como problemas con la presión cardiaca, diabetes u otra enfermedad que altere el funcionamiento de nuestro organismo, no debe ser impedimento para tener una vida y hábitos alimenticios saludables. Al contrario, el tener de cerca la posibilidad de desarrollar padecimientos, debe ser un impulso para encontrar la dieta perfecta para evitar la obesidad, así como mantener un buen entrenamiento físico, todo siempre a medida de nuestras necesidades. 

NO HAY EXCUSA QUE VALGA, tu cuerpo es tu mejor aliado.

Tus genes te han dado factores y características que solo tú tienes y a menos que realmente te generen obesidad, como en el caso de contar con mutaciones múltiples en los genes, el caso será muy especial para ti.

De otra manera, créenos, ese cuerpo que ahora te grita obesidad cada que te ves en el espejo, puede convertirse, –con ayuda de un especialista de la salud, -y sumando tu esfuerzo- en un cuerpo saludable y estético, porque se lo merece, tú te lo mereces.

Por lo pronto, te invitamos a siempre mantenerte al tanto de tu salud, saber de las enfermedades o padecimientos que en tu familia se hayan presentado, para así, tú puedas conocer más sobre tu genética y lograr trabajar de la mano de algún experto, tu control de peso.

Recuerda que conocer tu cuerpo por dentro y fuera, te da la posibilidad de mantenerlo saludable.

Por: Karen Leyva

Staff de Redacción Entrenadorpro.com

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